CLORO El cloro, utilizado solo o en forma de hipoclorito sódico, actúa como un potente desinfectante. Añadido al agua destruye rápidamente las bacterias y otros microbios que ésta pueda contener, lo que garantiza su potabilidad y ayuda a eliminar sabores y olores.
La mayor parte del suministro de agua potable en Europa occidental depende de la cloración. En las piscinas el uso de hipoclorito sódico es imprescin-dible para evitar la proliferación de algas u hongos, eliminar los orga-nismos patógenos y asegurar unas condiciones higiénicas óptimas. Por sus propiedades, el cloro es efectivo para combatir todo tipo de microbios contenidos en el agua -incluidos bacterias, virus, hongos y levaduras- y las algas y limos que proliferan en el interior de las tuberías de suministro y en los depósitos de almacenamiento.
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